MISIÓN CATÓLICA NUESTRA SEÑORA DE LAS AMÉRICAS

MISIÓN CATÓLICA

NUESTRA SEÑORA DE LAS AMÉRICAS

4603 Lawrenceville Highway - Lilburn, GA 30047
Sunday 05 de February, 2023
5o domingo del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

 

Is 58,7-10.

 

compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.
Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.
Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: "¡Aquí estoy!".
si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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Salmo 112(111),4-5.6-7.8-9.

 

Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.

El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.

Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,

y alzará su frente con dignidad.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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Carta I de San Pablo a los Corintios 2,1-5.

 

Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría.
Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.
Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu,
para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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Evangelio según San Mateo 5,13-16.

 

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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“Que brille su luz”

 

San Gregorio de Nisa (c. 335-395), monje, obispo

 

La fundación de la Iglesia (La Colombe et la Ténèbre, Cerf, 1992), trad.sc©evangelizo.org

 

La fundación de la Iglesia es la creación de un mundo. Según la expresión del profeta (cfr. Is 65,17), un cielo nuevo es creado. Ese cielo nuevo es “la firmeza de la fe en Cristo” (Col 2,5), como dice Pablo. Una tierra nueva es fundada “regada por abundantes lluvias” (He 6,7). Otro hombre es modelado, renovado por el nacimiento de lo Alto, a imagen de su Creador. Como si el hombre fuera de la naturaleza de los astros que cambian, se ha escrito “Ustedes son la luz del mundo” (Mt 5,14) y “Ustedes brillan como haces de luz en el mundo” (Flp2,15) y como numerosos astros luminosos que suben en el firmamento de la fe.

No es sorprendente que haya en este mundo nuevo una multitud de astros ordenados y denominados por Dios. El Creador de esos astros dice que su nombre está escrito en los cielos. Es así que entiendo la palabra de esta nueva creación: “Sus nombres están escritos en el cielo” (Lc 10,20). La multitud de astros que el Verbo creó, no es la única paradoja de esta nueva creación: hay también numerosos soles creados que iluminan la tierra, habitada con los rayos de las buenas obras. El Autor de esos soles dice: “La luz que hay en ustedes debe brillar ante los ojos de los hombres” (Mt 5,16) y “Los justos resplandecerán como el sol” (Mt 13,43).

El hombre que observa el mundo sensible y que conoció la sabiduría manifestada en la belleza de sus realidades, a partir de lo que ve deduce la belleza invisible y la fuente de esa sabiduría. Lo mismo, el que lleva su mirada sobre el mundo nuevo de la creación de la Iglesia, ve en ese mundo al que será todo en todos. Conduce su conocimiento hasta lo incomprensible, por el camino de realidades finitas y comprensibles.


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